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domingo, 25 de mayo de 2008

Energías renovables alternativas

Fiel a su línea de productos audiovisuales para una inmensa minoría, La 2 emitió este sábado 24 en "La noche temática" una serie de reportajes sobre un problema de máxima actualidad: el afixiante precio del petróleo y sus derivados energéticos. Según las estimaciones más realistas las actuales fuentes de energía no renovables se acabarán en un plazo de 80 años aproximadamente: 50 años el petróleo, 60 el gas natural, 70 el carbón y 80 el uranio. Los altos precios de los combustibles fósiles vienen explicados por varias circunstancias claras: aumento de la demanda por parte de los NPI (Nuevos Países Industrializados), control de la oferta por parte de los países productores (con la OPEP al frente) y falta de rentabilidad de fuentes energéticas alternativas actuales. Esta última causa es la única en la que los países desarrollados tenemos capacidad de influir, puesto que las otras dos nos vienen dadas. La verdad es que en la década de los 80 el mundo hizo un importante esfuerzo por ahorrar energía y buscar fuentes energéticas alternativas y limpias, pero nuestros amigos los árabes se dieron cuenta y decidieron bajar el precio del petróleo hasta extremos nunca antes conocidos. Consecuencia de eso es que nos hicimos adictos al petróleo barato y dejamos de invertir en eficiencia energética y en nuevas fuentes de energía. Ahora, como el camello que vende su droga y sabe que la necesitamos, los paises productores encarecen el precio de los hidrocarburos (con la ayuda de todos los intermediarios occidentales y de las petroleras, que también tenemos el enemigo en casa) y como estamos enganchados por nuestro nivel de vida, nos vemos obligados a seguir pagándolo. Además, no tenemos otra droga que lo sustituya, porque hace veinte años que decidimos dejar de investigar. Por tanto, hay que empezar a investigar y a mejorar las fuentes de energía alternativas y renovables; bastantes las conocemos ya: eólica, solar fotovoltaica (paneles), hidráulica, biomasa, etc. Actualmente no son rentables en la misma proporción que las fuentes tradicionales, pero conforme su demanda aumente así como la inversión en desarrollo, su precio se abaratará y serán mucho más eficientes. Existen cuatro energías alternativas que, aunque mencionadas desde hace tiempo, son menos conocidas, teniendo en común como fuente de energía primaria al mar: la energía mareomotriz, la energía del gradiente térmico oceánico, la energía undomotriz (olas) y la energía eólica marina. Mi pregunta es: si tenemos un pais con bastantes kilómetros de costa y un Gobierno declarado verde y antinuclear, ¿porqué no se incentivan estas energías y se aumenta su peso en el mix energético?. Nos quejamos mucho de Francia, pero ellos tienen una central mareomotriz que genera 300 MW (sí, tampoco es limpia al 100%, ya que tiene un importante impacto medioambiental en las riberas y costas), los ingleses están desarrollando molinos submarinos de 1,2 MW cada uno que funcionarían las 24 horas del día gracias a las corrientes oceánicas y en Hawai, el Gobierno Federal ha autorizado la instalación de una central eléctrica basada en la diferencia de temperatura entre el agua del océano más profunda y el agua superficial. En cuanto a la energía undomotriz, ya existe una planta funcionando en Santoña con una potencia instalada de 15 MW, pero ¿por qué no se instalan más?. Las ideas ya están ahí, sólo hay que buscarlas y apoyarlas con dinero, no con palabras bonitas, pero vacías y luego subir la electricidad un 11% ahora y luego ya veremos.

lunes, 14 de enero de 2008

Zapatero y la energía nuclear

En el diario El Mundo de hoy, ha salido publicada la segunda parte de la entrevista que su Director le ha hecho al Presidente del Gobierno, el Sr. Rodríguez Zapatero. Entre las muchas cosas que comentan, me sorprende mucho su radical oposición a la ampliación del parque de centrales nucleares en España. Zapatero señala que mientras el sea Presidente del Gobierno, no se construirá ninguna central nuclear nueva en territorio español y que pretende ir sustituyendo las existentes con energías limpias y renovables, además de mejorar la interconexión eléctrica con Francia para proveernos de electricidad desde allí en caso de necesidad.
Pues sí, como declaración de principios está muy bien, pero nada más. Resulta que en España, las centrales nucleares instaladas producen el 19% de nuestra electricidad, mientras que en Francia, sus centrales producen el 78% de su electricidad. Con esto, evidentemente, la dependencia energética francesa del exterior es muy inferior a la nuestra, sobre todo del petroleo y del gas natural, productos que no poseemos en nuestro país. Así, nos encontramos con la paradoja de que nosotros somos muy verdes, pero que le compramos la electricidad a Francia, que la genera con sus 58 centrales nucleares. Además, eso de que somos verdes es un decir, porque la electricidad que generamos, lo hacemos en su mayor parte con petroleo, carbón y gas natural, verdaderos causantes del tan manido efecto invernadero. Y el coste de generar electricidad con medios renovables (molinos, placas solares, biomasa, saltos de agua, etc.) es altísimo, excepto en las centrales hidroeléctricas: el ciudadano no paga directamente el coste de la electricidad en su factura, pero las empresas eléctricas están obligadas a comprar esta electricidad "limpia" a sus productores a un precio superior (ya que su productividad es muy baja) y a su vez, el Estado las subvenciona pagándoles parte de ese coste de compra, con lo cual, al final, el ciudadano sí paga la electricidad más cara, ya que esos recursos se podían haber destino a otros fines más necesarios. La energía nuclear no es la panacea, tiene un problema importante, el de los residuos, que no es ninguna tontería, pero no sería malo abrir un debate en torno a ella. ¿Alguien sabe que existen centrales nucleares de segunda generación que son capaces de reutilizar el combustible nuclear o que existen varios métodos de tratamiento de esos residuos para reducir su radiactividad?. ¿Por qué esa información no llega al público?.
Reconozco que si mañana ponen una central nuclear al lado de mi casa, yo, quizá, sea el primero al que no le guste y me queje, pero existen poblaciones cuyos habitantes sí estarían dispuestos a que se instalase un central en su comarca, ya que también sería una forma de reactivación económica y de creación de riqueza local; eso ya se observó cuando bastantes alcaldes de poblaciones pequeñas y deprimidas se declararon dispuestos a que su población albergase el último cementerio nuclear construido.
El problema último es que el precio de la electricidad es bajo y ésta no nos cuesta lo que vale. La mejor forma de incentivar el ahorro energético es que la "luz" cueste su precio; entonces, si que yo vería bien proveernos solo de energías verdes, pero claro pagando el precio real (creo que el triple de la factura actual), seguro que apagábamos la luz con más frecuencia o poníamos el aire acondicionado a una temperatura más razonable, quizá la justa para no refriarse. Mientras esto no sea así, es necesario abrir el debate de fuentes alternativas de energía, porque ¿y si Argelia mañana cae en manos de los extremistas y nos cierran el grifo del gas natural? ¿qué hacemos? ¿llorar?. Señores políticos, en un mundo cambiante como el actual, y no creo que el futuro sea distinto, hay que estar preparado, actuar y no dejarse llevar por las frases grandilocuentes y vacías. A la gente también le gusta escuchar cosas que no son agradables, pero que son ciertas. "La verdad os hará libres" o más castizamente, "la verdad es la verdad, lo diga Agamenón o su porquero".